Sepúlveda aúna historia, arte, gastronomía, naturaleza, cultura inmaterial y cultura viva. Por ello, no es atrevido definirla como una de las salas más bellas del llamado “Museo vivo más grande del mundo”, es decir, de Castilla y León.
En muchos aspectos, el paisaje sepulvedano está condicionado por su geología, ya que es el resultado de su composición litológica, sus estructuras tectónicas y el desarrollo de los ríos Duratón y Caslilla. Así, en la villa, es posible admirar una de las formas de relieve más llamativas de esta región: el pliegue de rodilla de Sepúlveda. Su erosión ha originado formas tan singulares como la conocida “Silla del Caballo”, lugar cercano al Puente Talcano. El Duratón, que nace en Somosierra, avanza en su recorrido hasta que se encaja en las calizas de Sepúlveda. A su paso por éstas, erosiona el pliegue en rodilla y continúa su curso de forma paralela al pliegue durante varios kilómetros, encajado en las calizas.
Sabinas, chopos, praderas de arbustos constituidas por tomillos, espliegos, etc., definen la botánica de la zona.
También la fauna es abundante, tanto por el número de especies como por su copiosidad, aunque lo más llamativo es la facilidad de observarla. Las aves son las más características, siendo el protagonista principal el buitre leonado. Y es que las Hoces del Río Duratón albergan una de las mayores reservas existentes en España de este majestuoso rey de los cielos.
Algunos consejos del Corderitititito para disfrutar al máximo de Sepúlveda y el Festival:
RECOMENDACIONES